El insecto palo es un claro ejemplo de mimetismo en la Naturaleza.
Cuando uno piensa en camuflaje en el mundo animal, el primer nombre que le viene a la cabeza es el del camaleón.
Y, sí, vale, el camaleón mola.
Con sus ojos saltones, sus movimientos medidos y su increíble capacidad para cambiar de color según lo necesite.
Pero está muy visto.
Sin embargo, el insecto palo no se nombra tanto… y es fascinante.
Combinan forma y color para pasar absolutamente desapercibidos entre ramas y hojas.
De este modo, consiguen no sólo escapar a los ojos «golosos» de depredadores, sino conseguir alimento con facilidad.
Uno de los aspectos del proceso de la venta que he valorado más en mi experiencia profesional es la capacidad de entender a la perfección al cliente.
Es la base para saber lo que necesita y, por tanto, poder ofrecerle lo que desea.
Llegar a saber de un cliente hasta el más pequeño detalle, te hará «confundirte» con él.
Mimetizarte.
Como lo hace el insecto palo.

Así, estarás (más) a salvo de depredadores (la competencia) y podrás seguir «alimentándote» (vendiendo).
No lo dudes, conviértete en un insecto palo para tus clientes.
Bueno, o en un camaléon, una mantis, un gecko de Madagascar o un zorro polar ártico.
Pero MIMETÍZATE con tu cliente, eso es lo importante.
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